Lectura Recomendada: "El Mundo de Sofía" de Jostein Gaarder

Cuestionarnos, sobre nosotros mismos y sobre todo lo que nos rodea es mucho más común y útil de lo que podríamos suponer.

Es un ejercicio, el cuestionarnos, que inicia a muy temprana edad, casi de forma instintiva e inconsciente; pero del cual, a medida que crecemos y nos formamos, empezamos a tomar conciencia y a profundizar en los cuestionamientos.

Sin embargo, siendo algo casi universal, no todos lo logramos llevar a cabo con la profundidad y complejidad de razonamiento, o análisis, con que debiéramos hacerlo.

A veces necesitamos de algo, además de alguien, que nos ayude a generar un genuino e íntimo interés en cuestionarlo todo. No para derribar algo en particular, sino para coadyuvar en entender, y construir, mejor todo.

Es algo que a algunos nos puede gustar y, además diría, nos puede llegar a apasionar.

En mi caso, lo que me indujo a seguir cuestionándolo todo, de forma crítica, racional y meditada, es la lectura.

Un libro en particular, leído a muy temprana edad, me cautivó y me ayudó a hacer, y hacerme, muchas preguntas, que de otra forma quizás nunca lo hubiera hecho, así como a buscar y encontrar, en muchos casos, respuestas.

Regresé a él, más de una vez, y si aún no lo has leído, -aunque escrito para jóvenes estudiantes y sin importar tu edad- te recomiendo su lectura: es a la vez jovial, entretenido, inteligente y profundo sin llegar a ser denso, y su título es: El Mundo de Sofía, de Jostein Gaarder. 

Es, sobre todo, una invitación a seguir cuestionándonos, manteniendo la capacidad de asombro, para encontrar respuestas.  Herramientas muy útiles en el ejercicio profesional, más si eres abogado.

Así, un libro que pretende acercarnos al mundo de la sabiduría y la filosofía -El Mundo de Sofía- a través de una ingeniosa trama y un recorrido por las mentes filosóficas más destacadas de la historia, fue la pequeña chispa que iluminó, en mi caso, un camino aún más amplio al imaginado, por el escritor, para sus lectores.

El libro se puede decir que comienza con una pregunta que todos, en algún momento, nos hemos hecho: ¿quién eres?

Su lectura me invitó a indagar y profundizar las complejidades de un mundo que, inevitablemente, nos rodea a todos, el de la Justicia.

Esta exploración terminó llevándome a responder, si no total, parcialmente, a la pregunta de: ¿quién soy? Puesto que, tras esa búsqueda, llegué a ser abogado.

Como tal, ocasionalmente, debo navegar entre realidades “alternas”, con “centros de gravedad” diversos y muchas veces distorsionadas, donde mantener la capacidad de asombro y cuestionarse, de forma crítica, racional y meditada, puede llegar a ser una vía de difícil tránsito, con muchas bifurcaciones y demanda de mucha energía, cuando no de atrevimiento, para encontrar las respuestas que requieres.

Debes esforzarte mucho si quieres estar preparado y formado para escuchar, conocer y evaluar una situación con el objeto de argumentar y negociar un posible conflicto de forma resolutiva.

A veces, además del esfuerzo que representan muchos años de estudio, especialización y una continua práctica profesional, es el ejercicio, consciente y sistemático, de cuestionarse: estrategias, planteamientos, posiciones y todo aquello que rodea un caso, el que resulta en el camino que nos permite hallar las respuestas que necesitamos.

Es este cuestionamiento, crítico, racional y meditado, el que nos deja entrever una posibilidad, que a veces trasciende lo imaginado y que puede convertirse en una realidad. Otras veces es viceversa, como les sucede a Sofía y a Albert -dos de los protagonistas en el libro-, preguntas que a través de las respuestas que vamos encontrando disuelven una realidad transmutándola en una situación etérea: un espíritu imaginario que intenta inmiscuirse en la realidad.

En ocasiones, el espíritu que puedes encontrar, cuestionándote, podría llegar a ser mucho más que la realidad, aunque en apariencia no exista ni perdure.

Si no has leído este libro, hazlo, y si ya lo leíste, pues dale un nuevo vistazo. A veces, además de entretener, despierta la inquietud de mantener el asombro, de cuestionarlo todo y poder entender mejor nuestra realidad para mejorarla.

Elaborado por: Juan Pablo Ramírez | Asociado Sénior

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